Las Bardenas Reales, en el sureste de Navarra, ofrecen un escenario casi extraterrestre: mesetas erosionadas, cabezos solitarios y barrancos que se abren paso entre arcillas ocres. En esta colección de imágenes recorremos los parajes más emblemáticos—Castildetierra, Pisquerra, Rallón y la Blanca Baja—donde la luz cambia cada minuto y dibuja sombras alargadas sobre la tierra agrietada. La ausencia de vegetación densa permite ver hasta el horizonte, mientras rapaces como el águila real o el cernícalo recorren los cielos del parque natural. Cada fotografía invita a perderse por pistas de tierra que antaño patrullaban los pastores trashumantes y que hoy conducen al visitante a uno de los desiertos más singulares de Europa.

